NIÑO:
- Mamá ¿Por qué esos hombres están ahí acostados?
¿No tienen casa?
MADRE:
- No hijo, no la tienen.
NIÑO:
- Pero ¿Por qué? No han querido comprar una
¿No?
MADRE:
(coge al niño en brazos)
- Hijo, estos brazos que te rodean ahora
- Hijo, estos brazos que te rodean ahora
son tu escudo protector desde que saliste de mi
vientre.
El niño mira a la madre a los ojos, embelesado.
MADRE:
(continúa)
- Mientras estos brazos estén, y aunque cuando crezcas
ya estarán viejos y la piel agrietada, no te faltará
nada. Mientras yo viva tu serás para mi
el rey mas rico que jamás haya podido
existir.
El niño se pone a llorar de emoción.
MADRE:
(continúa)
- Ahora tápate con las mantas
que pronto llegará tu padre con algo
para cenar.
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